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El hirsutismo es un tema que a menudo genera muchas emociones, porque no se trata solo de la piel, sino también del confort, la confianza en una misma y el funcionamiento cotidiano. Merece la pena entenderlo bien, porque no todo vello visible significa hirsutismo, pero tampoco se puede reducir cualquier problema a «es tu constitución».

El hirsutismo es la aparición en mujeres de vello de patrón masculino, es decir, en zonas características de la acción de los andrógenos: el mentón, el labio superior, el pecho en la zona de las areolas y el esternón, el abdomen y la espalda. El vello suele ser más oscuro, más grueso y más visible que el vello habitual de la persona. Lo fundamental es que no se trata de pelos aislados, sino de un crecimiento pronunciado e intensificado del vello en estas zonas.

Esta es una distinción muy importante, porque no todo vello en el mentón, alrededor de las areolas o en el abdomen significa hirsutismo. En muchas mujeres aparecen pelos aislados en estas zonas y esto está relacionado con la predisposición genética o la sensibilidad natural de los folículos pilosos a los andrógenos. El hirsutismo es una situación en la que el vello es pronunciado, difuso e intensificado, y no pelos sueltos que aparecen de vez en cuando.

La causa más frecuente del hirsutismo son los desequilibrios hormonales, entre ellos el síndrome de ovarios poliquísticos, los niveles elevados de andrógenos, la mayor sensibilidad de los folículos pilosos a las hormonas y, con menor frecuencia, otras enfermedades endocrinológicas. Sin embargo, a veces el problema persiste a pesar de que los resultados de las pruebas son normales, y entonces hablamos de una base genética.

Para entender por qué el hirsutismo cambia de forma tan notable el carácter del vello, conviene saber qué ocurre a nivel del propio folículo piloso. Cada pelo atraviesa un ciclo compuesto por tres fases: anágena, es decir, de crecimiento activo, catágena, o fase de transición, y telógena, de reposo y caída. La duración de la fase anágena determina lo largo, grueso y visible que será el pelo. Los andrógenos prolongan la fase anágena en el vello corporal: el pelo crece durante más tiempo, se vuelve más grueso y más oscuro. Al mismo tiempo, promueven la conversión del vello velloso, fino y claro, en vello terminal: grueso, oscuro y claramente visible. Es precisamente este mecanismo el que provoca que en el hirsutismo el vello cambie no solo en las zonas típicamente androgenodependientes, sino que muchas mujeres observan también un vello generalmente más fuerte y oscuro en todo el cuerpo.

Este mecanismo tiene una relevancia directa para la depilación láser. El láser actúa sobre los vellos en fase anágena, y la prolongación de esta fase por los andrógenos altera la dinámica del ciclo de crecimiento. En la práctica, esto significa que el protocolo de tratamiento debe adaptarse individualmente, tanto en los intervalos entre sesiones como en el número de tratamientos. Sobre cómo se desarrolla la depilación láser en las zonas hormonales — desde la valoración hasta las sesiones de mantenimiento — escribí en detalle en un artículo aparte en el blog.

Conviene prestar especial atención cuando el vello ha aparecido de forma repentina o se intensifica rápidamente, es muy denso, se acompaña de otros síntomas como acné o ciclos irregulares, o el problema difiere notablemente de lo que había antes. En tales situaciones, una consulta con un endocrinólogo permite descartar o confirmar un origen hormonal.

El hirsutismo en la mayoría de los casos no es un estado que pueda curarse definitivamente. Se puede tratar eficazmente la causa — por ejemplo, estabilizar los niveles hormonales en el SOP — pero la predisposición en sí, es decir, la sensibilidad de los folículos pilosos a los andrógenos, permanece. Por eso en el hirsutismo hablamos de control y mejora del confort, y no de una curación definitiva. La depilación láser es en este contexto una de las herramientas más eficaces: reduce significativamente el vello, mejora el confort y elimina problemas asociados como los vellos enquistados y la inflamación. Los posibles vellos nuevos que aparezcan con el tiempo no son una recaída, sino el resultado de la acción continuada de los andrógenos sobre nuevos folículos, y pueden controlarse con sesiones de mantenimiento.

La frase «es tu constitución», que se escucha con frecuencia en las consultas médicas, puede ser difícil de aceptar, sobre todo cuando el problema afecta realmente a la vida cotidiana. En realidad, lo más frecuente es que signifique simplemente que la causa es genética, que los resultados hormonales son normales y que no hay indicación de tratamiento farmacológico. No significa que no se pueda hacer nada. Significa que vale la pena abordar el problema con conocimiento de causa: entender su mecanismo, aceptar lo que escapa a nuestro control y recurrir a las herramientas que realmente mejoran la situación.

Preguntas frecuentes

¿El hirsutismo es una enfermedad?

El hirsutismo en sí mismo no es una enfermedad, pero puede ser un síntoma de trastornos hormonales como el síndrome de ovarios poliquísticos. Por eso, ante un vello intenso, merece la pena consultar con un endocrinólogo para descartar o confirmar una causa hormonal.

¿Se puede curar el hirsutismo?

En la mayoría de los casos, no. El hirsutismo es un estado con el que se convive. Se puede tratar la causa hormonal y controlar eficazmente el vello, pero la predisposición genética, la sensibilidad de los folículos a los andrógenos, permanece. Por eso hablamos de control y mejora del confort, y no de una curación definitiva.

¿Unos pocos pelos en el mentón ya son hirsutismo?

No. Los pelos aislados en el mentón, alrededor de las areolas o en el abdomen son en muchas mujeres una cuestión de genética y de la sensibilidad natural de los folículos a los andrógenos. El hirsutismo es una situación en la que el vello es pronunciado, difuso e intensificado en zonas típicas de la acción androgénica.

¿Por qué en el hirsutismo el vello es más grueso y oscuro?

Los andrógenos prolongan la fase anágena, es decir, de crecimiento activo del pelo, y promueven la conversión del vello velloso en terminal: grueso, oscuro y visible. Por eso el hirsutismo cambia no solo la cantidad, sino también la calidad y el carácter del vello, a menudo también en todo el cuerpo.

¿La depilación láser ayuda con el hirsutismo?

Sí. La depilación láser es una de las herramientas más eficaces para controlar el vello en el hirsutismo. Reduce significativamente la cantidad y el grosor del vello y elimina los vellos enquistados y la inflamación. Si la causa hormonal no está estabilizada, pueden aparecer con el tiempo vellos nuevos aislados, pero la situación puede controlarse con sesiones de mantenimiento.

Katarzyna Gwizdal, Máster, cosmetóloga, Skin Laser